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wakeboard

El wakeboard, que nace de la combinación del esquí náutico, el surf, el skateboard y el snowboard, es uno de los deportes extremos que está causando sensación. La razón: el nivel de adrenalina que se experimenta al practicarlo.
El wakeboard consiste en desarrollar las maniobras del esquí, el surf, el skateboard y snowboard, pero siendo remolcados por una embarcación y utilizando la estela de la lancha para impulsarse y realizar trucos aéreos, alcanzando destrezas que no parecen posibles de realizar por el ser humano.

Nació en la década de los 80, en las playas de California, USA. Lo creó un reconocido surfista llamado Tony Finn que, cansado de días sin olas en el mar, tomó una embarcación y utilizó el manillar y su tabla de surf.

Aunque no se sabe la fecha exacta de su nacimiento, anteriormente muchos esquiadores habían experimentado algo parecido de la mano de los antiguos Skurfers (cruce de esquí y tabla de surf), pero para principios de los 90 ya se veían muchos innovadores.

Evolución del esquí acuático
Hace muy pocos años Estados Unidos se convirtió en la cuna del wakeboard, que nació inspirado en el surf y tiene sus raíces fuertemente vinculadas al snow y al skate. Es muy similar al esquí acuático hasta que comienzan las acrobacias.

La tabla de surf reemplazó a los convencionales esquís. La idea prosperó y se creó un modelo más elaborado que permitía realizar atractivos giros y trucos sobre el agua, se le bautizó como skurfer.

El prototipo consistía en una tabla ovalada que terminaba en punta y en la parte inferior de la cola tenía tres quillas para otorgarle estabilidad. En la base estaban los stamps o fijaciones. De las tres quillas del skurfer se pasó a dos, permitiendo el deslizamiento con cualquiera de ellas y las fijaciones se volvieron más sofisticadas, dando firmeza a los pies y precisión a los movimientos

La evolución del esquí acuático llegó a conocerse como wakeboard, tabla que por sus dimensiones y diseño es mucho más estable, liviana e ideal para las pruebas acrobáticas.

¿Cómo practicarlo?
Ayudado por una lancha y un cabo de unos 14 metros el objetivo es deslizarse y saltar gracias a las olas que deja la estela. El truco esta en saltar en una ola y caer en la otra. Desplazándose primero al exterior para ganar inercia y dirigirse al interior donde esta la ola. Al practicar este deporte, se tonifican los tan anhelados músculos pectorales y abdominales.

Como no todos los botes son poderosos, los estadounidenses inventaron los “fat sacks” o bolsas de agua que se colocan en la popa de la lancha. La idea es distribuir el peso y acentuar la magnitud de la ola. Si a lo anterior agregamos un lago como un espejo, el deslizamiento será espectacular.

La competición
El free style es la única modalidad del wakeboard, pero contempla creatividad, estilo y dificultad de las pruebas. En un tramo determinado el deportista debe realizar la mayor cantidad de saltos y figuras. Se toma en cuenta la elevación, la longitud de movimientos, la agilidad, el tamaño de la ola y la velocidad de desplazamiento.

También existe una modalidad llamada freeride para la competición tanto nacional como internacional. En la misma se juzga subjetivamente al deportista por medio de 3 parámetros: ejecución, con un máximo de 34 puntos; intensidad, 33 puntos; y Composición, 33 puntos. De esta forma se asemeja a las disciplinas de las que incorpora la mayor parte de su técnica.

El resultado es un espectáculo de armonía y despliegue visual que retiene la atención de quien lo observa, despertando admiración por lo radical de sus maniobras, lo alto de sus saltos y la estética del conjunto de destrezas. En consecuencia, saltos, figuras y desplazamientos se tornan más vistosos y el ritmo, más frenético. Día a día el Wakeboard gana más adeptos a la adrenalina en todas partes del mundo.

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El amor por la aventura y el reto cuerpo a cuerpo con las fuerzas de la naturaleza lanza a los jóvenes hacia los deportes de riesgo. Los accidentes mortales son su más alto precio, por lo que conviene practicarlos en condiciones de máxima seguridad y bajo el seguimiento de un monitor.
Las nuevas generaciones han decidido pasar a la acción en materia deportiva y apuestan decididamente por los deportes de riesgo en pleno contacto con la naturaleza a la hora de canalizar su ocio de una forma alternativa.

Se trata de experiencias al límite, bautizadas en EEUU como extremes games, que priman el contacto con la naturaleza y sus fuerzas desatadas en busca de sensaciones fuertes que despierten al salvaje que cada cual lleva dentro. Desde el mar Rojo hasta las Columbretes, pasando por las costas de Marruecos, las islas Galápagos o el litoral de Lugo, abundan los centros desde donde se pueden contratar cruceros o simples cursos de submarinismo, otra de las actividades poco corrientes puestas de moda cada día con más fuerza.

El deporte que viene
A este género pertenecen actividades más o menos sofisticadas como el famoso puenting, posiblemente la iniciativa más intrépida, el rafting o descenso por bravas aguas o el mountain bike y todas sus modalidades. Surfing, rappel, trekking, parapente, hidrospeed o quads forman parte del despliegue imaginativo de las hazañas lúdicas de nuevo cuño.

La versión española de este tipo de actividades se desarrolla en consonancia con los recursos de la tierra, la naturaleza y el turismo bajo la denominación de ocio activo. Con la pretensión de estimular el subconsciente aventurero que late a flor de piel, amplia su marco de participación a todas las edades y se adapta a todo tipo de gustos y preferencias.

Ocio alternativo
Dentro de las fórmulas que existen relacionadas con el ocio al aire libre se dan cuatro grupos: turismo, turismo activo, turismo aventura y deporte extremo. Los dos últimos implican una alta porción de riesgo y como las posibilidades de ser víctima de un accidentes son enormes requieren ciertas dosis de preparación física, conocimientos previos sobre la materia y un buen equipo. En estos casos, la presencia de un monitor se hace imprescindible.

Los potenciales clientes de esta arriesgada forma de disfrutar del ocio son los urbanitas o habitantes de las ciudades. Su vida sedentaria y su hostil marco les convierte en candidatos de lujo a la hora de embarcarse en la aventura que le prometen estas iniciativas de ocio alternativo. El poder adquisitivo también juega una baza importante. Hay que tener en cuenta que existen zonas, como la Noguera Pallaresa, donde se calcula que el rafting mueve más de 12 millones de euros al año.

El paraíso del aire
España posee el mejor clima para practicar el vuelo en sus diferentes modalidades: parapente, ala delta, ultraligero, globo, paracaidismo, vuelo con o sin motor, acrobacia y aeromodelismo. El ala delta, donde la persona sujeta a dos alas emula a los pájaros y planea sobre los valles, es uno de los deportes considerados de riesgo más extendido y que más tiempo lleva practicándose en nuestro país.

En España existen unos 400 globos, que explotan sus iniciativas en tres frentes: como escuela, para realizar sugerentes paseos y como fórmula publicitaria, que es la más empleada. Por unos 120.2 euros por persona, cualquier mortal puede subirse en estos artilugios para protagonizar la aventura de su vida u obtener un diploma acreditativo.