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¿Has soñado alguna vez con volar?

¿Has soñado alguna vez con volar?

Sin alas, sin motor, sin freno, la caída libre es adrenalina en estado puro. Es lo más parecido que existe a volar. Con una pequeña mochila a la espalda se puede viajar por el aire con la sola participación del cuerpo, sin ningún otro accesorio.

¿Cómo reacciona el cuerpo humano al dejarse caer a 200 kilómetros por hora desde una altura de 4.000 metros? ¿Qué se siente durante ese descenso brutal, en el cual, la distancia hasta la tierra se reduce de 4.000 a 1.000 metros en medio minuto? Nada como experimentar la caída libre para obtener la respuesta.

Las condiciones meteorológicas que se disfrutan en España han favorecido la implantación de numerosos clubes de paracaidismo y vuelo libre, que disponen de excelentes zonas de salto. Algunos de ellos figuran entre lo mejor de Europa. La caída libre se ha convertido en los últimos años en uno de los llamados deportes de riesgo con más auge. Su práctica es cara, pero cada vez son más los que se deciden a probarlo

Bala humana
¿Miedo? El peor momento se vive en la puerta del avión. “En la escotilla, atado al monitor y suspendido sobre el vacío, el principiante siente la primera punzada de angustia. Pero no le da tiempo a reaccionar porque, antes de que se dé cuenta, está evolucionando en el aire”. Superada la primera fase de “bloqueo sensorial”, el novato comienza a disfrutar de cincuenta eternos segundos de descenso en picado. El único sonido que se percibe es el del viento.

Aunque, a veces, también se puede percibir el latido del corazón. La velocidad se incrementa durante el recorrido hasta alcanzar unos 50 metros por segundo. Una bala humana. Sin embargo, al carecer de referencias alrededor que le indiquen que está bajando, ­y, además, a 200 kilómetros por hora­, la percepción del individuo es parecida a “volar como un pájaro”.

Durante el descenso, la sensación de volar es auténtica. Con pequeños movimientos del cuerpo (abrir y cerrar los brazos, arquear o no el tronco) se puede dirigir el vuelo, dando vueltas, haciendo tirabuzones, o lo que se quiera. Las maniobras básicas son: los giros planos de 360º, loopings, mortales y derivas (un método que es utilizado cuando se baja en formación para alejarse de los compañeros a gran velocidad y poder abrir el paracaídas).

A vista de pájaro
En todo momento, hay que ser consciente de la altura. Para ello existen unos altímetros fáciles de leer o unos avisadores acústicos. Cuando se alcanza una altura de unos 1.200 metros hay que abrir el paracaídas.

El paracaídas se encuentra en el interior de una bolsa, plegado de una forma especial para evitar problemas en su despliegue. En el extremo hay una cinta que lleva a otro más pequeño, llamado pilotillo para mayor seguridad. Cuanto éste sale al exterior, se hincha haciendo salir el paracaídas hacia el exterior.

El aire se encargará de desplegarlo y abrirlo completamente. Para que la apertura no sea violenta, algunos paracaídas disponen de un elemento llamado “slider”, que ralentiza esta operación. De cualquier modo, la vela debe abrirse estando en posición horizontal. De lo contrario, podría enredarse con el paracaidista o dar un golpe en la apertura más fuerte.

Una vez extendida la vela del paracaídas, restan cinco gozosos minutos de descenso para disfrutar del territorio a vista de pájaro. Ya sólo queda aterrizar.

Precio de un sueño
La práctica de la caída libre es cara. Un curso de caída libre progresiva puede costar de 601.01 a 901.51 euros. Si el curso es acelerado se encarece en unos 601.01 euros más.

Como primera toma de contacto, conviene decantarse por un salto en tándem (138.23 euros). De esa manera, el pasajero puede dedicarse a descubrir los entresijos y disfrutar de sus sensaciones. Un instructor experimentado, pegado a su espalda, se encarga de lo demás. Y si se abonan otros 72.12 euros, un experto cámara tomará fotografías y grabará el descenso en vídeo.

Cada salto fuera del curso cuesta unos 18.03 euros, a los que es necesario añadir otros 9.02 ó 12.02 euros por el alquiler del material. El equipo completo (paracaídas, arnés, altímetro sonoro y visual, casco, gafas, mono) viene a salir por unos 3606.07 euros. Normalmente, los cursos incluyen el equipo, de modo que sólo es necesario acudir con un chándal y unas zapatillas deportivas

Por otro lado, la federativa anual cuesta cerca de los 90.15 euros. Una vez finalizado el curso, cada salto por iniciativa propia puede costar unos 18.03 euros, siendo 30.05, si el equipo es alquilado.

¿Te apetece volar?

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